Se arregló la calefacción o mejor supe como usarla y llegó mi primer día de trabajo acá en Barcelona, no conocía a nadie y estaba nerviosa, sin embargo agradecí haber sido bien recibida allí y con muchas sonrisas, no me quejo...
El único PERO que tuve es que en la oficina había un coro de estornudos, toses y sorbidas de mocos, hasta mi jefa hacia parte de ese coro, era gracioso, pero dejo de serlo hasta que yo caí también y me dolía el pecho cada vez que tosía, el ánimo por el piso y más encima sola.
Claro acá recién estoy conociendo gente y básicamente todos son del trabajo y ya sabemos que varias veces las relaciones laborales se reducen a eso y no se va más allá para crear una amistad, que es posible también.
Entonces, me entró el bajón, la mamitis un poco, tener quien te apapache te haga el caldito para que te sientas mejor, te pase la medicina, te hable, te toque la frente para saber si tienes fiebre, etc. todas esas cosas uno las termina extrañando estando tan lejos, además que tampoco puedes hacer mucho en un nuevo lugar y mas encima enfermo.
Mi jefa se preocupó y me pidió que llamara al médico, le hice caso. El médico fue hasta la oficina a examinarme, me dijo que tenía los síntomas normales de un resfriado y que los cambios de temperatura me afectaban, en especial el calor. Me dijo que me quedara uno o dos días en casa, me envió medicinas. En conclusión, mi jefa me pidió que el jueves 29 me quedara descansando en casa y regresara el viernes 30 al trabajo. Semana uno, resfrío uno y un día de licencia suerte o no, me sirvió para mejorar.
Encontré esto que me sirvió para reflexionar por esos días.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario